Cansado de la rutina y en busca de la aventura de su vida Daniel, extraordinario pescador y deportista, decidió partir en un viaje hacia lo que él asegura es el paraíso.

Orillas de las Tuamotus
Según él éste se encontraría en la Polinesia Francesa, mas precisamente en el Archipiélago de la Sociedad. Ahora, como rayos se logra llegar ahí? Bueno, básicamente existen dos opciones: o eres rico y puedes costear el excesivo precio para entrar al paraíso o bien te subes de polizón en un carguero chino que atraviese el Pacífico y tras siete días de navegación te lanzas en mitad del Océano. Como Daniel está lejos de ser rico debió optar por lo segundo.
Es así como después de una semana encerrado entre cajas de cartón apiladas en la bodega del carguero, el para entonces maloliente Daniel, decide lanzarse al agua. Una vez fuera del carguero y flotando a la deriva es recogido y reclutado por sus nuevos empleadores, un amable grupo de piratas polinesios con base en Bora Bora. Gracias a su nuevo trabajo Daniel no sólo costea su estadía sino que también le queda tiempo para cosas más importantes.

Daniel (al fondo de jockey blanco) con sus nuevos compañeros en medio de un operativo
Hace tres semanas que no teníamos noticias de él, pero hoy se hizo presente y estas son sus palabras:
Reporte pesca: Dos noches atrás, mientras estábamos anclados en Bora Bora, comenzaron a sentirse los peces alimentándose en la superficie muy cerca del bote, algunos de mayor tamaño que otros, decidí tirarle la mosca para ver si picaban. Los primeros lances saque un par de peces pequeños ( 20 cm.), aun no lograba pescar los que estaban causando el alboroto. Otro cast, recojo y siento un pique mayor, lo engancho y comienza a correr sacando toda la línea que tenia en el piso, luego la línea del carrete, el baking y seguía, se sentía que era un pez con mucha energía, se puso al menos tres corridas mayores, estuve mucho tiempo peleando hasta que 40 minutos después logre sacarlo, fue un parto, estaba con un leader fino y no quería cortarlo así es que me tome mi tiempo para aterrizarlo. Termino siendo un bigeye trevalli de 3 kilos o algo así, fue toda una experiencia.

Después de otro duro día de trabajo en el paraíso, finalmente encuentra tiempo para relajarse pescando
Puta la potencia del pez marino es algo incomparable!!, yo pensé que no lo iba a sacar nunca, no dejaba de correr, una escapada tras otra!. Ese ficheto lo saque con un Clouser Minnow gris con blanco, tamaño 4 creo, muy efectiva esa mosca, se fue en volaa, muy versátil.

Derrochando estilo en los filosos reef polinesios
El domingo partimos a la Tuamotus, donde espero tenga la posibilidad de pescar harto y ojala sacar algo de material.
Un abrazo grande y atento al próximo reporte, que ojala se venga con todo,
Suerte y saludos,
Daniel.